PROMOCIÓN ALFONSO ANGEL HURTADO QUISPE
En 1999 inicié mi camino en la Escuela de Arte Carlos Baca Flor, eligiendo la carrera de Educación Artística. Años después, en 2009, retorné a sus aulas, esta vez para seguir la carrera de Artes Plásticas con especialidad en Pintura. Aquella segunda etapa no solo me permitió continuar mi formación artística, sino también asumir un rol activo como dirigente estudiantil.
Con el respaldo del entonces congresista Marco Falconí Picardo, quien promovió la Ley N.º 29853, conseguimos un hito importante: que la escuela obtuviera el nivel universitario y se aprobaran nuevas carreras universitarias. Lamentablemente, este avance se vio truncado tras la salida del profesor Alfonso Ángel Hurtado Quispe de la Dirección, lo que interrumpió la implementación y consolidación de los programas.
Diez años después, en 2019, decidí regresar nuevamente a la escuela, esta vez con un objetivo claro: gestionar un proyecto que reconociera académicamente a quienes egresamos antes del régimen universitario. Así nació el Programa de Complementación Curricular 2019, una propuesta que buscó dar justicia académica a toda una generación de artistas formados en la Escuela.
Fuimos 171 egresados de distintas promociones y especialidades los que volvimos a las aulas. Gracias a este programa, nuestros estudios de cinco años fueron reconocidos como estudios universitarios, y pudimos obtener el grado académico de Bachiller en Artes Visuales y Bachiller en Educación Artística, ambos debidamente inscritos en el Registro Nacional de Grados y Títulos de la SUNEDU.
El 25 de septiembre del año pasado, 34 egresados recibimos oficialmente nuestro grado académico. Y el pasado 27 de febrero, 61 compañeros más lo lograron también. Esta promoción lleva un nombre especial: Promoción Alfonso Ángel Hurtado Quispe, en honor al director que impulsó los cambios más trascendentes en la historia reciente de la Escuela. Dedicamos también este logro a la memoria de nuestros compañeros Jaime Antillaque Carnero, Julio Fuentes Mattus, Ronal Sarmiento Chirinos y Jorge Luis Fernández Zegarra, quienes partieron sin poder culminar este sueño.
Este camino ha sido largo, lleno de desafíos, pero también de grandes satisfacciones. Hoy, con orgullo, podemos decir que nuestra historia artística y educativa ha sido reconocida como corresponde.


