El árbol que se enamoró de la luna



Era muy hermosa
y arrancó su enamorado corazón
hasta llegar a ella...

Cada noche la miraba
desde su rincón del bosque,
donde las hojas apenas susurraban
y la savia sabía a espera.

La luna pasaba,
alta, intacta, serena,
vestida con la luz
que le prestaba el sol.

El árbol, de corteza encendida,
soñaba con rozar su blancura,
con que sus ramas pudieran abrazarla,
aunque fuera solo un instante.

Una noche,
no pudo más.
Se desgarró desde dentro,
rompió sus raíces,
y con el temblor de un deseo
más fuerte que el miedo,
voló por entre las nubes,
llevando consigo su corazón
a flor de savia.

Llegó a ella.
La tocó.
Y en ese mismo instante,
la luna se desvaneció.

- No vivo sin su luz - susurró al viento -,
extraño al sol.

Y quedó el árbol
solo entre estrellas,
con el pecho abierto,
con la luna ausente,
y el eco de un amor
que brilló solo un segundo
en la eternidad del cielo.

Entradas populares